En Pareja

Desde mi particular punto de vista, estar con una pareja, significa, entre muchas cosas, estar con alguien con quien sentirme en confianza, seguridad y en paz, no para sufrir ni para sentirme insegura de él o de mí misma, quizá hasta ambas cosas.

   Estoy convencida de que los sentimientos son un indicador acertado de la situación real en la relación. Ellos son una señal de lo que esta sucediendo y de lo que hay que revisar. Se trata de escuchar la voz interna, hacerle caso a mi sabiduría interior o si prefieres llamarle a la intuición. Escuchar y hacer caso, evitar dejar pasar esa oportunidad de sentir y explorar la realidad nos da una mayor conciencia del aquí y el ahora en cualquier situación de la vida. Darse cuenta de lo que se necesita y actuar en consecuencia para que si es posible evitar un problema mayor, un mal entendido o quizás evitar seguir tolerando algo que no me gusta, o que quizá este causando sufrimiento.

   No significa huir y terminar una relación, al contrario, brinda la oportunidad de quedarse para dialogar y buscar juntos una solución, exprsar los sentimientos de manera sana y asertiva. O quizá salir corriendo tan rápido como se pueda si la situación así lo amerita.

   Los sentimientos nos contactan con nuestro interior y con la realidad exterior, es por ello que algunas personas se desensibilizan y pierden esta extraordinaria brújula interna.

   Otro aspecto fundamental en la pareja, y por lo cual los sentimientos son tan importantes es que "Lo que traemos dentro", me refiero a ese bagaje emocional, llámense: heridas, felicidad, plenitud, alegría, resentimiento, odio, paz, bondad... etc. Es lo que vamos a aportar dentro de la relación de pareja y en cualquier otro tipo de relación. Sin embargo, entre más profunda e íntima es la relación, mas inversión de nuestro bagaje emocional invertimos o aportamos. Aquí un pequeño cuento que leí en un hermoso libro de Jorge Bucay:

"En la calle iban dos amigos platicando, cuando desafortunadamente ven que atropellan a un perrito. Uno de ellos corre a socorrer al animal en desgracia y éste le muerde la mano.
-Condenado perro, todavía que vengo a ayudarlo y me muerde la mano el mal agradecido.
El amigo le contesta:
-No te mordió por mal agradecido, sino porque está herido.

Creo que todos estamos heridos y muchas veces, estas heridas afectan y determinan la calidad de nuestras relaciones interpersonales.



                           



Psic. Elena Bouchot Gamas
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