LA FUERZA DE LAS PALABRAS Y LA FE EN SI MISMO


La educación es correctiva y se acostumbra a hacer juicios de valor sobre la persona que está siendo educada, se les etiqueta en este proceso y se llega a creer que uno vale poco, que es un inútil y realmente se le creen a estas etiquetas. La persona se convierte en lo que le dicen que es, de esta manera pierden la fe y la seguridad en ellos mismos. Cuidado con lo que se dice y a quien se le dice; un niño pequeño confía y cree completamente en los adultos, y lo creerá literalmente sin dudarlo.


También el alago y el aplauso excesivo son dañinos pues estarán creando expectativas en el o la niña y para ser amado y aceptado el niño renunciara a ser quien es realmente para cumplir con lo que, explícita o implícitamente se espera de ella o de él.


Los niños desean ser amados y se angustian cuando se les retira el afecto, por ello buscarán la manera de complacer a sus adultos, padres, maestros, otros familiares o abuelos. El amor incondicional es un fenómeno muy escaso, y significa amar al otro, incluyendo a los hijos, tal como es, conocerlo para descubrir su individualidad y peculiar forma de ser, para de esa manera amarlos sin tener expectativas sobre ella o él.


¿Qué pasaría si en lugar de "educar" a nuestros hijos pequeños los observáramos para conocerlos a profundidad, los escuchásemos con atención y conocer sus ideas y ocurrencias?


En terapia con niños y adolescentes, las mayores quejas que escucho de parte de ellos es que no se sienten escuchados, respetados ni tomados en cuenta. Les comparto mi experiencia, esperando que les ilumine su camino como padres, en esta ardua y difícil tarea.


Psic. y Psicoterapeuta Gestalt Elena Bouchot Gamas
Consultorio Norte: 52-33-78-72
Celular: 044 55-2951-5860
E-mail: elena_bouchot@hotmail.com
Página Web: 
www.gestaltconsulta.org  Nuevo*
Blog: http://www.gestaltconsulta.info/
Facebook: Consulta Gestalt.facebook
México, D.F.

El Vientre del Terapeuta

Este Artículo lo encontré en facebook y me gustó mucho, lo comparto con ustedes.



EL VIENTRE DEL TERAPEUTA


Es la hora. El paciente llama a la puerta. Como el cocinero cuelga el delantal en el perchero para recibir visitas, el terapeuta cuelga en el perchero sus problemas personales. Desarrolla la habilidad para dejarlos a un costado, porque quien viene lo necesitará en estado de Atención Plena.

Qué encontrará el paciente si ha dado con un buen terapeuta?


- Alguien que desde que asumió su vocación (o desde antes) trabaja todos los días con sus propias emociones, sus propio dolores, sus errores de criterio... Se empeña en comprender más allá del entendimiento, tomando lo cotidiano como una escuela.


- Alguien que, sí, se ha formado académicamente y en estudios de posgrado, y tiene libros por doquier… Pero que si es buen terapeuta sabe que eso no es todo: entrará a la sesión ofrendando a su paciente algo precioso, que es su propio Inconsciente. El Inconsciente del terapeuta funciona como cuando alguien recibe en su vientre la gestación de un hijo ajeno; madurará, -con las herramientas que ese terapeuta tenga-, la identidad de su paciente: sus dolores, sus relatos oníricos, sus anhelos, sus historias. Cuando se vaya a dormir, el buen terapeuta soñará no sólo con sus propios asuntos, sino que entre las bambalinas de sus sueños aparecerán respuestas para Juan, para Mariela, para Leonor… Y, -lo sepa o no-, esa labor nocturna saldrá de su boca con la pregunta justa, el gesto oportuno, la mirada más amplia que su propio Inconsciente le haya provisto al haber amasado esa harina cuya molienda han sido sus horas de consultorio…


- Un buen terapeuta a veces oficia de dializador de su paciente (como quien, teniendo insuficiencia renal, se conecta a un aparato que limpiará su organismo): cuando viene lleno de ira, de dolor, de impotencia, de miedo, el terapeuta le ofrece no sólo el respaldo de sus conocimientos (necesarios, por cierto!), sino también su propio corazón adolorido, su corazón equivocado, su corazón enmendado, su corazón en vías de desarrollo (como el de cualquiera). Desde su entrenamiento en lidiar con su propio caos, ayuda a poner orden en el caos ajeno. Instala luz donde había penumbrosos pesares. Y cuando se va a su casa, a veces llora. Sí, tengo que decirlo: a veces llora un dolor que no es suyo. Porque ama. Ama a sus pacientes. Ama a los humanos. Y le duele su dolor. Y está bien que así sea. Ni "transferencias" ni "contratransferencias": es algo más hondo; allí se está a solas con el Misterio de la Vida, siendo nada más que un humanito (así, en diminutivo). Y eso llama al silencio.


- Con herramientas de obrero interno trabajará ese pesar ajeno para no cargarlo sobre su propia vida. Porque, así como cuando visualizamos una cascada de agua fresca en un lugar luminoso movilizamos neurotransmisores que generan relajación, expansión, bienestar... el terapeuta visualiza durante muchas horas por día historias de abuso, de maltrato, de pérdidas, de sufrimiento. Deberá autodializarse y pedir ayuda, trabajando a diario para saber, en lo íntimo, que todos somos Uno, pero que cada cual necesita transitar su propia experiencia humana. Que podemos ayudar a otros a vivir su vida, pero la vida misma es del otro: su posibilidad de aprendizajes. Y el progreso de su paciente también le marcará sus días, aumentando su confianza en la vida, alegrándolo, llenándole de ternura la mirada…


- No es raro que un buen terapeuta muchas veces no sepa qué hacer ante un paciente. Ésos suelen ser los mejores. Los que todo lo saben suelen andar perdidos en un laberinto de ideas. Pero cuando tenemos al otro a pecho abierto y en carne viva, saber que no sabemos es el principio del acompañar a vivir. Acudirá, entonces, a su modesto tablero de herramientas (pues, como decían por allí, "quien sólo tiene un martillo tiende a ver todo en términos de clavos"). Aplicará la que su experiencia le diga que es la más útil. Y su propio Inconsciente, además, estará en permanente diálogo con el de su paciente, porque son ambos Inconscientes los que mejor saben hacia dónde hay que ir.


- Un buen terapeuta ha de tener una vida sencilla; precisará hacer un voto de coherencia, porque el panadero da el pan, el frutero la fruta, pero el terapeuta se da a sí mismo. Será consciente de cuánto puede y cuánto no. Practicará la modestia de admitir sus limitaciones. Hablará con su paciente en palabras que el otro comprenda. Y será, esencialmente, un ser humano.


- Si el paciente le preguntara: "Sus padres viven?", la mayoría de los buenos terapeutas no responderán con otra pregunta, refractando: "Y a Ud. qué le parece?". Podrá mirar a su paciente a los ojos, y decir, por ejemplo: "Mi padre sí, pero mi madre pasó por el mismo proceso de la tuya; sé lo que se siente como hijo". El terapeuta anónimo, distante, rigurosamente ignorado por su paciente, pertenece a un paradigma que va quedando atrás. Se necesitan hombres y mujeres valientes que puedan darse a conocer a aquellos que desnudan su alma ante él.


Y llegado el final, ambos podrán mirarse frente a frente y darse un abrazo. Porque el buen terapeuta suele abrazar (aunque en la Universidad muchos profesores le hayan enseñado que no). Sabe que el abrazo, el mirar a los ojos, el quedar expuesto como humano ante otro humano, no le quita nada, sino que le da. Le da un vínculo entre dos personas que, en medio de esto tan difícil que se llama "vida", procuran avanzar dignamente, convertir el dolor en lumbre, y desplegar lo replegado para que la Tierra cuente con dos más, capaces de ayudar al Todo.


Cuando le pago a mi terapeuta, ese dinero es un símbolo de valoración no sólo de sus saberes, no sólo de su cerebro entrenado, no sólo de sus supervisiones, sus cursos de posgrado y sus libros. Es un símbolo de que me ha ofrecido una porción de su Inconsciente para que yo pueda desenredar el mío; un símbolo de que en su vientre gestó una porción de mí para que yo pueda seguir gestándome en mi propio vientre invisible. Eso es un terapeuta: un humanito incompleto que se va completando gracias a cada paciente. Una persona que se da. Un modesto obrero del espíritu.


Virginia Gawel 


Psic. y Psicoterapeuta Gestalt Elena Bouchot Gamas
Consultorio Norte: 52-33-78-72
Celular: 044 55-2951-5860
E-mail: elena_bouchot@hotmail.com
Página Web: 
www.gestaltconsulta.org  Nuevo*
Blog: http://www.gestaltconsulta.info/
Facebook: Consulta Gestalt.facebook
México, D.F.

FW: Otra Revolución Sexual

Ultimamente he estado percibiendo un fenómeno nuevo dentro de mi consultorio, y lo más probable es que en muchos otros lugares más se este dando. Me refiero a que han estado llegando a terapia chicas de entre 20 y 25 años de edad con una nueva problemática: "No sé si soy heterosexual o lesbiana", una confusión de identidad sexual puedo suponer.

 

Al principio me siento desconcertada ante esta declaración ya que yo nunca he dudado de mi preferencia sexual y me parece extraño que alguien lo pueda hacer, intento empatizar con su confusión pues veo en sus rostros preocupación y tristeza.

 

Antes que nada escucho sus historias y descubro un factor común el cual es que no confían en los hombres, han sido dañadas y o traicionadas por alguno de ellos y estan prefiriendo tener relaciones romanticas con otras mujeres, aunque me comentan que no llegan a enamorarse de su pareja mujer, sin embargo a cambio de la falta de enamoramiento disfrutan la tranquilidad y seguridad de estar con alguien de su mismo género, consideran que estan mas seguras y creen que no serán dañadas ni traicionadas. La realidad tristemente es otra, alpasar los meses de relación, inician los conflictos, no existe el enamoramiento ni lazo afectivo así como tampoco la madurez ni la capacidad de amar plena y entonces, el final termina siendo muy similar al final con sus parejas varones.

 

¿Que esta sucediendo entonces? Creo que hasta que mujeres y hombres realmente se encuentren en el terreno del amor, del respeto, de la madurez, de los valores y del deseo de crear relaciones plenas, de compromiso y responsabilidad, las relaciones seguirán teniendo los mismos resultados tristes y dramáticos. El amor sí existe pero no es un sentimiento pasivo, es un verbo, el verbo amar, y eso implica a hacer muchas muchas cosas por la pareja y por la relación. El amor de pareja es estremadamente democrático, ambos deben participar activamente de lo contrario no funcionara, de nada sirve que uno de los dos sí ponga todo de su parte y el otro o la otra no lo haga, por eso se llama "pareja", porque la cosa tiene que ser PAREJA! Y una pareja la puede constituir una mujer y un hombre o dos personas del mismo sexo, aún así y por supuesto, la dinámica es la misma: Amor, Respeto, Responsabilidad, Compromiso, Conocimiento y Aprendizaje. No hay de otra, o crecemos y nos desarrollamos en el amor o seguiremos fracasando en el amor!!


Psic. y Psicoterapeuta Gestalt Elena Bouchot Gamas
Consultorio Norte: 52-33-78-72
Celular: 044 55-2951-5860
E-mail: elena_bouchot@hotmail.com
Página Web: 
www.gestaltconsulta.org  Nuevo*
Blog: http://www.gestaltconsulta.info/
Facebook: Consulta Gestalt.facebook
México, D.F.

Crear una gran familia

  Trabajando en terapia con una pareja que no ha logrado avanzar a pesar de que han asistido con constancia y tienen muc...